Casi todas las asesorías hacen lo mismo con las mismas herramientas: un programa de
contabilidad, una carpeta compartida y un correo cuando se acuerdan. Nosotros construimos el
sistema que usamos, y por eso podemos hacer cosas que ellas no.
01
El calendario vigila solo
Cada sociedad tiene sus obligaciones generadas según su territorio y su actividad. El
sistema sabe qué vence, cuándo y con qué consecuencia, y lo marca en rojo antes de que
duela. Ningún plazo depende de que alguien se acuerde.
02
Le pedimos las facturas antes de que lo piense
Veinticinco días antes de cada vencimiento sale la petición de documentación, con dos
recordatorios después. Si usted ya ha contestado, los siguientes se cancelan solos. No hay
cadenas de mensajes repetidos.
03
Toda su documentación, leída y buscable
Escrituras, actas, notas registrales y notificaciones entran digitalizadas con
reconocimiento de texto. Buscar un número de protocolo, un IRUS o una referencia de
expediente tarda un segundo, no una tarde.
04
Inteligencia artificial que propone, nunca decide
Clasifica documentos, resume conversaciones y prepara borradores. Todo queda como
propuesta hasta que una persona lo revisa y lo acepta. Ni un escrito sale sin que lo firme
alguien que responde de él.
05
Criterio pericial, no solo administrativo
La firma la dirige un perito judicial acreditado en derecho laboral, mercantil, fiscal y
financiero. Cuando su asunto se complica, no hay que buscar a nadie fuera.
06
Su área, abierta siempre
Entra con el NIF de su sociedad y ve los impuestos presentados con su justificante, las
comunicaciones de Hacienda, su documentación societaria y una carpeta donde dejar sus
facturas. Lo que es suyo, en su mano.